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Metodología abreviada de ICI – CLIMA

 

La evaluación ICI – CLIMA se basa en una metodología de valoración mixta. Incorpora tanto elementos cuantitativos como cualitativos, además de estar basada en trabajo documental y de campo. La evaluación da cuenta del estado de las capacidades institucionales en un momento determinado (hacia mediados del segundo semestre del año evaluado). En su versión 1.0, el índice ICI – CLIMA se limita a trazar una línea base desde la cual se puedan constatar los avances o retrocesos en materia de capacidades institucionales para la acción climática-ambiental. En versiones posteriores, la fineza del análisis se profundizará para incorporar otros aspectos, sobre todo cualitativos. Por ejemplo, en ICI – CLIMA 1.0, las capacidades humanas se miden en términos del número de personal en puestos de toma de decisiones. En versiones posteriores se incluirá el grado de formación de dicho personal y su nivel de actualización en cuanto al conocimiento climático–ambiental. Incluso ese análisis se extenderá al total del personal dedicado a las áreas relativa a la acción climática-ambiental, independientemente de si toma o no decisiones.

ICI – CLIMA 1.0 evalúa siete aspectos: 1) existencia de instrumentos de planeación diversos; 2) capacidades humanas; 3) suficiencia presupuestal y administración eficiente; 4) transparencia y apertura institucional; 5) grado de transversalidad de la cuestión climática–ambiental en los arreglos y estructura institucional; 6) coordinación con gobiernos locales vecinos; y 7) existencia de mecanismos de participación social.

·      Aspecto 1: Valora la existencia de tales o cuales instrumentos relativos a la temática climática-ambiental, pero también si ésos están actualizados. Para el caso el Programa de Desarrollo Urbano, aquel con no más de 3 años de antigüedad se considera robusto, mientras que el de 5 años se considera suficiente, el de 10 años como insuficiente, y el de 15 años de antigüedad como obsoleto. Para el Atlas de Riesgo Municipal se plantea como robusto aquel de no más de 2 años de su elaboración, mientras que de 3 a 5 años como suficiente, de más de cinco años a siete años como insuficiente, y más de ocho años como una capacidad muy limitada. En los dos casos anteriores, los ciclos de gobierno de 3 años, con posibilidad de un periodo de renovación, se han considerado, aunque también se toma en cuenta el nivel de relevancia sobre la actualidad de los instrumentos para poder llevar a cabo una gestión adecuada.

Para el caso de los Programas de Acción Climática a escala municipal, ICI – CLIMA 1.0 sólo evalúa su existencia, pero en versiones posteriores evaluará el nivel de avance de ésos, el cual hasta 2019, cabe precisarlo, es de entre nulo a insuficiente para la mayoría de los 14 programas existentes en la ZMVM. Del mismo modo que el caso anterior, ICI –CLIMA 1.0 evalúa los planes de manejo de residuos a escala local.

·      Aspecto 2: El número de personas que ocupan posiciones de decisión se valora acoplando dos componentes. Por un lado, la tasa de capacidades humanas para la toma de decisiones que verifica cada gobierno local, ello en términos del potencial institucional para atender a su población en lo que respecta a la acción climática-ambiental (número de funcionarios por cada cien mil habitantes). Por otro, se suma la capacidad humana existente para cubrir el territorio de cada demarcación (funcionarios por kilómetro cuadrado). La escala de valoración para el primer caso supone que una tasa mayor a 5 funcionarios es un nivel robusto, mientras que entre 3 y 4 es suficiente, entre 1 y 2 insuficiente, y menos de 1 muy limitado. Para el segundo caso, se presume que una relación de un funcionario por menos del 6.25% del territorio de cada demarcación representa una situación robusta, mientras que de entre 6.26% y 12.5% es suficiente, entre 12.6 y 25% insuficiente, y más del 25% muy limitadas. Esta última escala tiene la excepción cuando se trata de extensiones territoriales muy grandes con una población relativamente pequeña, lo que disminuye en un quintil la valoración agregada de los dos componentes y que deriva de la agregación de los valores más altos del rango obtenido para cada una (lo que aplica para todos los casos).

En el caso del rol y empoderamiento de las mujeres en la estructura de capacidades institucionales en materia climático-ambiental, se considera que la existencia de 25% o menos de mujeres con respecto al total de puestos de toma de decisiones como un nivel muy limitado de empoderamiento, de entre 25.1% y menos del 45% uno insuficiente, de entre 45.1% y menos del 50% un nivel suficiente y uno igual o mayor al 50% uno robusto. Desde luego, cualquier estructura en la que la presencia de mujeres sea mayor al 55% debe considerarse también como desequilibrada, es decir, que no cumple con un esquema de paridad de género. En versiones posteriores de ICI – CLIMA, se integrará la cuestión de género con las capacidades y grados de actualización de los tomadores de decisiones (e incluso de otros funcionarios involucrados en la acción climática-ambiental local).

·      Aspecto 3: La suficiencia presupuestal es valorada mediante el análisis de los Programas Operativos Anuales de cada demarcación, dando cuenta del peso del gasto en materia climática-ambiental. Para evitar distorsiones en la medición, no se incluye el gasto programado en infraestructura y equipamiento urbano, aunque tenga, en un grado u otro, implicaciones medioambientales (dígase en cuestiones como la movilidad o gestión del servicio de agua potable y saneamiento). Si incluye, en cambio, el presupuesto para acciones de protección civil en tanto que es central, no solo para la prevención y manejo de desastres, sino también para avanzar en la agenda local de adaptación. Dado que se están midiendo las capacidades institucionales locales, no se contempla en este rubro el gasto ejecutado desde otros niveles de gobierno. Considerando que la proporción del gasto en acciones climático-ambientales con respecto al gasto total programado de los gobiernos locales no refleja en sí mismo el grado de suficiencia, en paralelo se usa una valoración cualitativa basada en la percepción de los tomadores de decisiones locales y en conocimiento acerca de las problemáticas climático-ambientales presentes en cada demarcación. Ambos componentes son agregados considerando pesos iguales.

En lo que respecta a la administración eficiente, la evaluación es cualitativa cuando se trata de gobiernos locales entrantes basada en la apreciación de los propios tomadores de decisiones. Cuando se trata de gobiernos locales salientes, se basa el análisis del presupuesto ejercido y la valoración cualitativa antes descrita con una ponderación equitativa. ICI – CLIMA 1.0 del año 2019 utiliza la primera aproximación.

·      Aspecto 4: La transparencia en materia de documentación, con énfasis en lo climático–ambiental, alude a una valoración cualitativa derivada del grado de accesibilidad pública de los documentos y no meramente de su existencia. Se analiza especialmente la medida en la que los propios gobiernos locales son claros y didácticos en su difusión.

En cuanto al grado de apertura para colaborar con la medición de ICI – CLIMA, lo que se valora es el proceso integral, desde la solicitud de citas, la apertura durante las mismas, la calidad de la información o argumentos ofrecidos, y la disposición para dar continuidad al resto del proceso, incluyendo un ejercicio cualitativo de autovaloración y la revisión de resultados preliminares del ICI – CLIMA antes de su liberación al público.

·      Aspectos 5, 6 y 7: Estos tres aspectos se basan en una evaluación cualitativa que deriva del trabajo documental y de campo realizado. Este último esencialmente basado en entrevistas a tomadores de decisiones locales. Cabe precisar que el valor máximo de valoración, especialmente del aspecto 7, refiere a un nivel de capacidades suficientes ya que, hablar de capacidades robustas supondría que ya no existe espacio para la mejora, en ese caso de los mecanismos de participación social.

 

El proceso de ponderación de los diversos elementos otorga un mismo peso. Para su agregación considera el nivel más alto de cada una de las cinco escalas empleadas por ICI – CLIMA y que en conjunto dan cuenta de valores mayores a cero y hasta tres unidades. Aquellos elementos cuya valoración se desconoce, no han sido incorporados en el proceso de agregación de tal suerte que los resultados obtenidos puedan seguir siendo comparables entre sí.

El resultado de ICI – CLIMA puede ser cuestionado al momento de su publicación por los tomadores de decisiones quienes pueden ofrecer mayor luz a sus distintos elementos con la finalidad de que sea lo más representativo posible. Mientras que los componentes cuantitativos no representan un reto de apreciación, sino un simple proceso de verificación, los componentes cualitativos si suponen una mayor complejidad. Por ello, para poder apreciar eventuales diferencias, el índice ICI – CLIMA idealmente es acompañado de una autoevaluación por parte de los tomadores de decisiones. Ello si bien no necesariamente permite saldar las diferencias de valoración, sí asegura la transparencia del proceso valorativo. ICI – CLIMA no puede es ajustado después del momento de consulta a los gobiernos locales pues supone ser una fotografía de las capacidades institucionales existentes en un momento determinado. Para apreciar los cambios de tales capacidades institucionales, el índice ICI ­– CLIMA será desarrollado en periodos de dos años y medio, permitiendo dar cuenta de la entrada y salida de las administraciones locales. La próxima valoración de ICI – CLIMA tomará lugar a principios del segundo semestre de 2021.

 

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